domingo 12 de julio de 2009

Una carroña

Recuerda el objeto que vimos, alma mía,

aquella bella mañana de verano tan dulce:
al torcer de un sendero una carroña infame
sobre una cama sembrada de guijarros,

las piernas al aire, como una mujer lúbrica,
ardiente y sudando los venenos,
abría de una manera descuidada y cínica
su vientre lleno de exhalaciones.

El sol brillaba sobre esta podredumbre,
como para cocerla a punto,
y de rendir al céntuplo a la gran Naturaleza
todo esto que al mismo tiempo había unido.

Y el cielo miraba el esqueleto soberbio
como una flor abrirse.
El hedor era tan fuerte, que en la hierba
te creíste desmayar.

Las moscas zumbaban sobre este vientre pútrido,
de donde salían negros batallones
de larvas, que se deslizaban como un espeso líquido
a lo largo de estos viventes harapos.

Todo aquello descendía, subía como una ola,
o se lanzaba chispeante;
se habría dicho que el cuerpo, hinchado de un aliento vago,
vivía multiplicándose.

Y este mundo comportaba una extraña música,
como el agua corriente y el viento,
o el grano que un aventador de un movimiento rítmico
agita y devuelve a su harnero.

Y las formas se borraban y sólo eran un sueño,
un esbozo lento en venir,
sobre la tela olvidada, y que el artista acaba
solamente para el recuerdo.

Detrás de las rocas una perra inquieta
nos miraba con aire enojado,
espiando el momento de recuperar del esqueleto
el trozo que había abandonado.

_Y, por tanto, tú eres parecida a esta porquería,
a esta horrible infección,
estrella de mis ojos, sol de mi naturaleza,
tú, mi ángel y mi pasión.

¡Sí! tal serás, oh, reina de las gracias,
despues de los últimos sacramentos,
cuando irás bajo la hierba y las floraciones grasas,
a enmohecer entre las osamentas.

Entonces, ¡oh, mi belleza! dile al gusano
que te comerá a besos,
que he guardado la forma y la esencia divina
de mis amores descompuestos.

martes 10 de marzo de 2009

Esperandote

Punto centro que iluminas
con las dagas que te nacen
y se esfuman a la distancia.

Luz guía, sol de noche.
Faro intangible que me ciegas de vida,
sorpresa de claridad.
Habitas mas allá del cristal,
te veo aún con la mirada latente,
te veo brillar en circulos y recorrer mi calle.

Cuando mis ojos se pierdan en tu eje,
cuando lo recorran todo, todo lo que eres.
Cuando resuciten los cuerpos
y el sol arda en el asfalto:
yo esperaré, yo te esperaré.

jueves 5 de marzo de 2009

Origen

Secretos que no oigo, silencios que no intuyo
Con trazos de mi memoria
Colores del alma, retratan desiertos.
Figuras casi imperceptibles
Bailan en la bruma ritmos de mi tinta
Que llora negros vocablos
Que empapa de ceros este menos diez

Puede parecer, casi asi se ve,
Luces del aquelarre
Solo asi sonó, por última vez
Tronaron fuegos grises
Cayeron cielos sin sol

Embriagada de dulces perfumes
De rosas que decoran fúnebres noches
Delirum tremens y salvía
Espinas y raices saturan mi magia.
Justo antes de la septima luna
De la Luna del otoño
le encuentro un origen

Sentido que hereda suerte
Mi magia es la única que arrimó
Para convertir en pensamiento
En la fuerza furia que me reveló
Desnudo ante tu mirada