domingo, 1 de mayo de 2011

Vacíos

Somos peregrinos andantes, migrando.
Como migran las hojas de este otoño revirado.
De las copas de los árboles brotarán mil verdades
y con total ingravidez se desnudarán en silencio.

Tronco sabio de la razón que me llamas:
No permitas que este crimen me reine.
Ofrécele tus respuestas y una corteza protectora
a las ramas que se bifurcan huyendo de este sueño.

Putrefactos tus pétalos por lejanas primaveras
se abren paso en lechos de muerte
a un costado de este abismo,
dónde sedimentan traidoras las esperanzas austeras.

Quieres verme morir abrazado a lo incierto,
desangrando por los poros hasta la última gota.
Mis verdugos reirán mis lágrimas en sus ojos siniestros,
el día que todo lo arriesgue reciclando mis fantasías.

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