Los cuerpos bailan como burbujas enceguecedoras
al ritmo de un sin sentido que nunca intenté comprender
la barra es un pasillo del infinito al alma
y ahí estás perdida en la multitud
todos se cortejan como fieras sin instinto
nada me toca.
Apure ese vaso de un sorbo a las vísperas de tu encuentro
mi encendedor iluminó tu rostro. Tus ojos, mi fuego.
y hablamos de pasiones presuntas, de instintos ocultos
nos reímos de todos, nos reímos de mi
y te pregunté porque me buscaste,
como me encontraste entre el ruido:
"viniste de lejos, eso se nota.
no somos de acá", sonreíste.
y a tu sentencia le siguió mi reflejo:
"llevame allá, por dónde viniste
por ese borde que parecías equilibrar
cuando te vi caminar de la nada hasta mi"
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